26.9.08

La bicicleta y el ladrón

Esta tarde alguien entró en el portal de mi amigo C y se llevó la bicicleta que allí guardaba. Con una cadena y un candado muy gruesos bloqueaba la rueda delantera contra el armazón colorado que le ha estado transportando (por la fuerza de sus piernas) este último verano. C le pidió a su hermano que le prestara una de las bicicletas que este tenía de un negocio en la sierra que había cerrado hace poco. Ni siquiera la compró. No tiene dinero para una bicicleta tan buena como esa. Pero le venía muy bien para ir a trabajar todos los días y ahorrarse el abono del metro. Su hermano ya le advirtió que tuviera cuidado. "Te la van a robar, esa bici es muy bonita y está muy bien" Pero a C no se le ocurrió, o si se le ocurrió, no pensó que fuera tan fácil que alguien entrara en el portal y la cogiera, bloqueada y todo, la subiera a una furgoneta o la cargara a pié hasta donde pudiera cortar la cadena o el candado. Y la cosa fué en muy poco tiempo. Qué mala suerte. Una de los vecinos dijo que a las siete la bicicleta seguía en el portal. Y C volvió de su viaje a eso de las ocho. ¡Qué mala suerte! No es nada nuevo, pero para C es tan duro y tan ridículo como si fuera el primer hombre a quien le quitaron algo suyo. No era un capricho, no era un juguete. Era un objeto que le servía, y como tan bien le servía, le cogió tanto cariño... ¡Como le ayudó tanto este verano le hizo disfrutar y le cogió tanta afición a moverse sobre ella hasta el trabajo cada tarde y cada madrugada para volver! Hoy alguien no tiene una bicicleta. Y hay quien tiene una bicicleta nueva, buena y bonita. Seguro que la disfrutará en la ignorancia de no saber quien es. ¿Quien eres? ¿Es que no sabes que tu codicia se construye sobre la frustración y la vejación de otro? Qué poco valor tiene ya esa bicicleta, ya no es buena, ni bonita ni es nueva para ti... Ahora solo es un objeto que fue una brizna de felicidad y una pequeña ayuda para alguien a quien hoy solo le puede hacer daño recordarlo... La rabia... El pequeño dolor de sentirse vejado e invadido. Hoy alguien se siente peor y otro es un poco mas pequeño... mas ridículo e insignificante en su pequeño triunfo de coger lo de otro y sentirse mas espabilado, mas rico, poderoso... Pequeño... Muy pequeño...