31.8.09

Exposición de Fermín Solis en Blog de Cómics.

Blog de Cómics. Toda la información sobre el mundo del cómic.: Exposición: 10 Años Fermín Solís

25.8.09

Escuchando una conversación ajena

El otro día me encontraba en una de esas ciudades escarpadas, llenas de desniveles y cuestas. Una ciudad de calles empinadas y edificios de diferentes alturas, con tejados y azoteas en los que puedes asomarte y mirar otras calles y otras casas desde lo alto. O desde una calle empedrada mirar hacia lo alto y desear vivir o habitar una de esas casas grandes y viejas que tanta mirada y tanta luz te ofrecen. Una ciudad llena de pequeños parques y miradores desde los que admirarse con un atardecer recortado por las chimeneas o perder la mirada en un océano de tejas encarnadas y ventanucos a los que se podrían asomar los habitantes de buhardillas y altillos. En la terraza de un café, junto a uno de esos miradores ajardinados, un puñado de parejas o pequeños grupos de turistas y paseantes nos reponíamos del calor y la caminata repartidos por las mesas y bajo las sombrillas marcadas por alguna etiqueta de cerveza local. Cuando llegué no éramos mas que un par de mesas. Y el local era especialmente agradable. Limpio, bien y bonito decorado. Atendido por chicas muy simpáticas, de las que parecen entender que forma parte de su trabajo y su función hacerte sentir a gusto, no solo vendiendo bebidas. O porque sencillamente, ellas también están a gusto trabajando en un lugar tan agradable. Son felices y hacen felices a los que atienden. Y ese café tenía una cierta vocación bohemia, en su estilo, en la carta de bebidas y comidas y en el propio local: mirando al mar de tejas y anhelando, más allá el mar que cerraba un horizonte occidental y luminoso. Una ciudad junto al mar. Un local con vocación cosmopolita y sensaciones de comodidad que ofrecer a sus clientes. Alguien montaba un equipo de sonido, de esos que utilizan los disc-jockeys. Era una hora temprana en el día, tardía en la mañana. Un domingo de música tranquilo y elegante, quizá. O por lo menos eso esperaba yo. Pero no llegué a fijarme, finalmente, en la música que sonó un poco mas tarde. Algo me distrajo y me entretuvo. Yo había decidido ya que allí terminaría mi paseo matinal. Que ya había merodeado demasiado por la ciudad y que ese era un lugar estupendo donde leer un poquito más del libro que llevaba. Esto es lo que me interesaba contaros, no tanto el espacio donde ocurría. No me di cuenta en qué momento la mesa situada a mi espalda se ocupó. Ni tampoco me di cuenta de quién la ocupaba hasta que la conversación que allí mantuvieron me llamó la atención, me distrajo de mi libro y acabé por, disimuladamente, lanzar alguna mirada discreta, a las personas que allí sentadas, tomaban algo y conversaban. Tuve que usar el reflejo de las puertas acristaladas que separaban la terraza del local en alguna ocasión, porque la charla me terminó por interesar. Si, quizá demasiado. Como para que la curiosidad me picara tanto como para ponerle cara y cuerpo a quienes la mantuvieron. Eran cuatro personas, un chavald e unos 15 años, una niña de algunos menos, quizá doce o trece. Muy guapos los dos. Con ellos estaban dos adultos, no pude fijarme tanto en el hombre, que tendría cuarenta o cuarenta y cinco años ni en la mujer, bastante mas joven que el, como para darme cuenta por los parecidos o el aspecto de lo que supe luego por las palabras que se cruzaron. El debía ser el padre y ella su pareja, pero no la madre de ellos. La conversación terminó muy encendida, sobre todo porque el chaval – a la niña no parecía interesarle demasiado el tema y enterraba una muy bonita mirada, unos preciosos ojos azules, en un tomito de esos de bolsillo, alguna serie de cómic japonés, de las que tienen también su versión en episodios para la televisión – desplegaba una animada predisposición para defender sus teorías. Al final no fue tanto la discusión, ni el tema que la ocupaba, sino la relación que les unía y que pude entrever gracias a las posiciones que cada uno defendía: El chaval teorizaba sobre la ciencia y la paraciencia. La psicología y las artes ocultas. Lo que el hombre sabe y lo que debería saber. La mujer debía ser médico o científica, porque en algún momento defendía una docta posición y hacía valer una cierta apertura de mente y profesionalidad al enfrentarse a los límites de la ciencia y a los límites en su trabajo. El hombre deliberaba sobre lo relativo y lo absoluto y sobre la necesidad de no determinar los límites de una cosa o la otra. Sobre el punto en el que la ciencia podría dejar de serlo o ampliar su rango a medida que la tecnología avanzaba. Y el chaval se exasperaba por la necesidad de afianzar sus convicciones, de tener claro lo que opinaba de esto o de aquello y porque, a fin de cuentas, se le estaba llevando la contraría. O por lo menos se le estaba pidiendo que no fuera tan vehemente… Que considerara sus posiciones. Y me gustó una frase que el hombre hilvanó entre las protestas de su joven hijo: Si el hombre del presente, con su forma de vida y su capacidad tecnológica se trasladara a la edad media, se la trataría de brujo por ser capaz de comunicarse en la distancia, trasladarse a gran velocidad con la ayuda de extraños artefactos e, incluso por la rapidez con que podría desarrollar determinados procesos mentales como la memoria o el cálculo matemático. Luego, ¿donde está el límite de la ciencia y las artes ocultas? Hoy en día somos capaces de comunicarnos de manera casi telepática, ¿qué mas da que sea con la ayuda de aparatos casi microscópicos y redes de satélites y trasmisión de datos? La cuestión es que podemos obrar prodigios. Y solo se trata de ciencia. La ciencia de hoy es la magia del ayer.

9.8.09

Ya queda poco!

Un último empujón, pocas horas mas. Una jornada de trabajo mas, algunas horas de sueño y nos iremos todos a buscar otro espacio, otro tiempo y otro respirar. El mar! Carretera y familia. Juntos. Querernos, amarnos. Poder perder el tiempo y no hacer nada muy planeado ni muy organizado. Comer, dormir, visitar lugares que no conocemos y conocer algunas cosas de nosotros mismos que no conocemos. Reconocernos unos a otros. Crecer juntos!!! Pero sobre todo... Pasarlo bien!!!